lunes, 11 de febrero de 2008
No hay más
No hay más de lo que soy,
la piel sin caricias sólo es frío,
los ojos sin miradas sólo luz,
los labios sin el beso sólo verbos.
El alma que perdí quedó atrapada
allá lejos,
en tu último abrazo.
jueves, 7 de febrero de 2008
Espejo

El mar sigue anclado
a su yerto reloj,
demasiados deseos envueltos en piedra
que no volverán
saciaron su hambre.
Sus olas arrastran recuerdos,
todos tan breves, intangibles,
imposibles de amarrar a la huella
y con ese regusto a sal
que agrieta la mirada.
Inquieto espejo que deforma
naufragados destinos.
Pálida luz descosida en perlas
que la red jamás pescará.
No saltes
Te cedo el verbo,
lo que me queda de tí,
lo ya poco que tengo con tal que no saltes
a lomos del fin
y te arrastre allá el aire
a donde musitan palabras
tejiendo disfraces.
Te brindo esta rima,
las llaves del alma
y que abras sus puertas si sabes,
derroco mi silla

con tal que no marches
devorando el recuerdo,
sembrando en sus huecos verdades.
Te doy lo que fuí,
ateo creyente de un ángel...
... todo lo que soy,
aquello que un día creaste.
jueves, 24 de enero de 2008
El banco

El banco sigue vacío
aferrado a la mano,
como un niño que teme perderse,
de su propia sombra.
En las esquinas de la noche
-aquellas dónde prohiben el paso
a la media luna-
algún cansado fanal
se consume empeñado
en pintar de luz fantasmas.
Que lástima que llegues tarde
a nuestro adiós.
No verás zarpar
la queja del albatros
anclada en mi garganta.
Sentaré mi espera en el banco...
y sin embargo, aún conmigo,
seguirá siendo
ese mismo banco vacío.
martes, 22 de enero de 2008
Buscando
No busques, no quedan
sino migajas de nada bañadas en nada,
absurdo esgrimir sendas
en el desierto más abrupto.
Dices, escuchas, sueñas
y en la ausencia la luz varada
a tocar sombras apenas
hace el esfuerzo, absurdo
cubrir lo que a nada anhela.
Colores...merecen apenas
esbozo de rencores, tu palma en la mía
y sólo queda
creerte en mí cuando ni es tuyo.
lunes, 14 de enero de 2008
No molesta

No estás, no me molesta,
molesta el no olerte,
ni siquiera importa lo que pudo ser,
la lágrima cae porque fuiste.
No supe retener tu risa entre mis dedos
cada una de las veces en que aprendí a robártela,
colgar mi tristeza en la noche de tu puerta
y recogerla cada vez que tocaba regresar
la respiración.
Si amé no es la tristeza,
es la ira que rebosa.
Pero ya no,
no me importa el que no estés,
sí el no poder tocarte y seguir siendo.
jueves, 10 de enero de 2008
Cuatro
I
Silencio en las calles
el vaso de un grito hecho añicos
derrama tu nombre por las aceras.
II
Niebla trae el viento
la mariposa palpa la tarde
buscando la primavera.
III

El anzuelo hiere el mar
lanzas que apuntan al cielo
la orilla se esconde bajo las olas.
IV
Rios que afilan montañas
y las lágrimas
no consiguen borrarte de mí.
Silencio en las calles
el vaso de un grito hecho añicos
derrama tu nombre por las aceras.
II
Niebla trae el viento
la mariposa palpa la tarde
buscando la primavera.
III

El anzuelo hiere el mar
lanzas que apuntan al cielo
la orilla se esconde bajo las olas.
IV
Rios que afilan montañas
y las lágrimas
no consiguen borrarte de mí.
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