domingo, 26 de octubre de 2008

Luces


Luces en la noche
temblorosas, inquietas,
anhelantes de huir,

asaltar el amanecer
y perderse en la mañana.


En tu puerta un fanal
se diluye sin remedio sobre mis mejillas,

a su alrededor deseos,
perdidas polillas
que buscan una entrada inexistente.

Miedo a tocar el timbre
por si respondes,
la ventana cerrada ahoga las risas.

En la calle, preso del frio,
me arropo en mis preguntas,
doy media vuelta y regreso
sin respuestas.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Hoy















Hoy
que descordé el vestido
y debajo no hallé alma,
que la verdad partió en dos la risa
y ninguna de esas partes vino a verme.

Hoy
que el tiempo se detuvo y lo hizo en seco
golpeando con dureza
la espera al mañana,
quebrando sus lentes,
cegando su mirada.

Hoy
que el viento se me adelantó
y ya sopló el deseo,
hoy que vuelvo a escribir
después de tanto, tanto tiempo,
cuando los sueños despiertan
descubriendo en sus bostezos
esforzadas pesadillas sin hambre...
sin aliento.

Hoy
que recupera su sentido
vestirme de nuevo en tus telas,
que merece la pena dictar
versos sobre este blanco abismo,
hoy que recobró su voz la canción,
y el dolor es perfecta aguja
para este rayado disco.

Hoy,
que por fin quedo en lo que soy
regreso a este, mi hogar,
y giro la llave de todos aquellos
mis momentos perdidos.

martes, 3 de junio de 2008

Cisne


Aferra el cisne en su pico
silencio,
desespera en intento,
no puede gritar.

Precoz el crujir frío del viento
calzó de grilletes el lago,
preciosas cadenas de plata
amarran sus patas...
se muere.
A cada intento de alzar,
de ser cielo,
el cisne se muere,
desgarra la piel
que es ahora su ancla
y su nido de hielo
es reflejo carmín,
carmín y silencio...
desesperado en su intento
no consigue gritar.

Al inmóvil aleteo
alguien susurró una daga
esculpida en cuerpo de rosa
que le atravesó el frágil cuello.
Lágrimas de sangre y ruido
tiñen de rojo inocencia,
violada la voz
desespera en su intento,
el cisne se muere,
ya no hay qué gritar.

martes, 6 de mayo de 2008

Sonrisa


Nos miro en el espejo
tras de tí, cara a cara.
Eres yo, aunque tú sonrías
y haga tiempo que yo no.

Se hace tarde...

qué más da
cuando no sabes si el cielo viste
de azul o estrellas
encerrado en una creencia sin ventanas,
sustentado por lo poco que vomitas
y respirando el aire que otros expiran.

Sin embargo ahí sigues,
siempre yo, sumando
mientras yo descuento,
cara a cara,
sonriendo a mi tristeza.

martes, 22 de abril de 2008

Arco Iris


Esmeraldas en la orilla
donde te veo jugar con las olas,
me miras
y echas a correr tras ellas...
yo tras tu risa.

Hace tiempo aprendí
que las olas siempre regresan al mar
por mucho que pises
la falda de su vestido,
que el arco iris sólo sale
los días de lluvia.

Siete colores en que te veo jugar
regresando a lo que fué
por mucho que intente pisar
la falda de tu momento.


miércoles, 9 de abril de 2008

Un tesoro


Hay escondido un tesoro,
para quien quiera encontrarlo,
entre las letras de un niño
y sus latidos de anciano.

Una T marca el camino,
la U el lugar exacto
donde escarbar con las ganas
de aquel que sueña ser algo.
No hay llave encerrando su aroma
-por no haber no hay ni candado-
sí amalgama de sabores
del más dulce al más amargo
pasando por fresa, menta,
limón, naranza, azul...
dorado.

Dentro guardadas joyas
de algún absurdo imaginario:

palmaditas en la espalda
para aquel que un día
creyó saberse ignorado

aprobado en matemáticas
de alguna antigua estudiante
que haciendo sumas borró
las restas de su pasado

fogón de largo alcance
para exprimir del glaciar caldo...

y la gorra de un capitán
que no aprendió a descoser
el alma a tiempo de su barco.

Semejante tesoro escondido
para el que sueñe creer...

...y crea soñar
con haberlo encontrado.

lunes, 7 de abril de 2008

Salto






















Que la fe mueve montañas
y las mías siguen eternamente quietas
pisando los pies a mi sombra
cada vez que intento saltar.

Demasiada distancia
para poder brindar con todo aquello que perdemos
cada vez que lanzamos un deseo
adornando el piso esperando su regreso.

El mar aspira profundo,
hincha sus carrillos
y sopla horizontes
enfriandonos la cena.

Y es que nada es lo que parece
cuando no hay perfume ocultando verdades
más allá de esto en que quedamos.

Nada qué decir pues
cuando todo aparece dibujado
en marionetas sobre blanco y negro.