sábado, 17 de enero de 2009

Llegaré porque quisimos


Llegaré porque quisimos
atrapado en tu respiración.
impaciente, inconcluso,
mansamente desarmado ante tu ataque.

Llegaré porque la espera
esculpida en luz sobre mi sombra
sin más ayuda que tus dedos
se deshace con los primeros rayos de ansia
desterrados en gemidos.

Preso en la pregunta respondida
que calzada en tus labios
debe silenciar los mios.

Atado sin nudo, vestido en tu desnudez,
recorriendo el vaivén de mi regreso
antes de salir a encontrarme.




martes, 30 de diciembre de 2008

343


He passat per casa teva
per si em trobava,
des que vaig caure de la teva butxaca
aquell dia a les roques
que no se on soc.
Com de costum no hi era,
el teu alè encara és massa fort
per ni tan sols aconseguir endevinar
quin batec em pertany.
Assegut a sobre la perla,
esperant una onada que em portés
vora els teus peus,
descobrir la escalfor d´esborrades petjades
marcant-me el camí.
Amb cada cara una sospita
i amb cada cara una altre decepció,
el carrer s´omplí de decepcions
aquesta vesprada.
Encomanat de tu,
tractant de sortir
d´allà on em van treure.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Aleg(o)ría


Devoré a mordiscos las nubes, aniquilando todo posible camino. ¿Qué hacer? ¿A dónde ir?
Hubo un tiempo en que era, ahora ya ni soy. ¿Odiar? Innecesario ¿Perdonar? Para qué cuando la suma sigue resultando cero.
El duendecillo verde llegó cuando las malas hierbas habían sido cortadas, arrancó de cuajo una de las flores más hermosas del jardín y subió a lo alto del campanario, dejándola caer. Y en su descenso aquella bomba prendió fuego a todo cuanto allí había plantado. El desierto no es arena y sol y sed y sudor... El desierto es una lengua enorme y sucia que lame la palma de tu mano, borrando cualquier huella de tactos pasados.
Hoy la lluvia dibujó en el lodo limpieza, pequeños espejos que seguirán igual que hace un momento cuando los dejé. Pareciera que el tiempo no quisiera pisarlos y convertirlos en mar. No había nubes en ninguna de sus caras, me las comí todas.
El camino desaparece lentamente ante la frase de los martes.


miércoles, 26 de noviembre de 2008

Todo


Todo,
la culpa, la sed,
el aire, las ganas,
la duda y deseo,
el desliz, la mirada,
el verde del tallo,
la flor deshojada,
la canción, el acorde,
comienzo y parada,
el roce del labio
y el beso que emana,
ausencia, presencia,
dolor... tanta calma,
la mano

-tu mano-
en mi vacía palma,
la tinta del verso
y cada, cada palabra.
Todo
cuando eras todo.
Todo
ahora que nada.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Qué


Qué me queda
ahora que el papel descuidó tu nombre
en aras de alguna fe,
cuando es ceniza la arena
y esputos la lengua del mar.

Qué me queda ahora
sino recuerdos roídos por la duda
y bolsillos cargados de preguntas
que entorpecen la huída.

Dime,
qué me queda
excepto yagas en la comisura del fin,
vacío que ni la palabra alivia
al perder pie aguardando
sobre el hueco zanjado
donde plantada había tu sombra.

Qué ahora
cuando el silencio es un cáncer
deshojando lentamente la sonrisa,
ahora que condenado
el castigo arrasa y lo es todo.

Dime
qué queda ahora
que me siento tan y tan solo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Esbozo


Me sonries
me miras
te miro
y decido sonreir.


Esta noche
no hay luna
y el frio nos evita,
ni darnos cuenta
olvidados en tu abrazo
-que no el mío-
secuestrados en tu beso
-que no el mío-
¿Nos dimos?
Te diste
eso es claro.
¿Cuanto tiempo gastado?
Desde el último intento
recuerdo.
Hoy regresas,
en tu espalda, tatuada,
mi palabra,
aferrada a tu mano
mi desidia.
Me recoges
y sacudes las preguntas de mis ojos,
quietamente
tus dedos en mis labios
consiguen esbozar
en ellos la sonrisa.


Me sonries
me miras
te miro
y decido creer.

jueves, 13 de noviembre de 2008

No es poesía


He dibujado la luna, el cielo, el mar... He dibujado tantas cosas que alguna vez olvidé los motivos que me llevaron a calcarlos sobre el papel. Porque todo tiene un motivo, hasta que ese mismo motivo inicial queda relegado a un plano secundario. Alguna vez se me recriminó que en la poesia no soy claro, y es cierto, y normal que entre tanto adorno no alcancemos a ver la sonrisa que nos guía. Asi que hoy no escribiré poesia.
Anoche me descubrí embobado frente al volante, mirando al cielo, ese lugar a donde acudimos una y otra vez cuando no sabemos a dónde ir, a dónde llegar con nuestras palabras. Demasiadas veces la palabra Luna resume un sentimiento, una necesidad. Hoy tengo esa necesidad, hoy tal vez pudiera desnudarme, ser carnaza de opiniones, diferentes lecturas sobre unas mismas palabras... y no sería claro, sería poesía.
Ocurre que hay veces, sólo veces, que los motivos se nos aparecen sin pomposos telajes, sin un maquillaje excesivo. Momentos en que quedamos sentados en la misma sala, ante la pantalla y a solas, ese motivo y el que lo describe.
¿Qué queda cuando se pierde el motivo? No se,, tal vez lo que siempre ha sido...poesia. Por eso hoy no quiero perderme en ella, hoy sólo quiero escribir sobre el motivo, sobre tí. Y tal vez, sólo tal vez, otro día vuelva a coser con esmero versos que den la lejana sensación de motivos perdidos.
Hoy no me quedan fuerzas para levantar rimas. Y de los motivos... qué decir... que realmente quedamos a solas ellos y yo.
Sólo espero haber sido, esta vez sí, lo suficientemente claro.