
Ocurre a veces que olvido
el frío en invierno
y el naranja en otoño
o ese tercer acorde de blues
que debiera cerrarme.
Ocurre a veces que pierdo
el camino zanjado,
la semilla caída
de esa voz susurrada
cerca de la escucha impaciente.
Ocurre a veces que descuido
la ropa tendida por tí
y su olor teñido de limpio,
la caricia vedada,
el escueto beso.
Ocurre a veces que desprecio
la capa
y entonces el viento
secuestra mi escondite
dejándome descubierto
y vulnerable al cansancio,
rendido a la sed del ahogo.
Ocurre a veces que repito
tu voz por teléfono,
también aquella carta
escrita y guardada
sin opción alguna a batalla.
Y ocurre,
ocurre a veces
que olvido recordar todas estas cosas.