Sueños cursivos, tácitos, deshilachados, frío en la mano, vetada postura y sombras en la pared, cedida la hora perdido momento el cubierto bajo la sábana. La caricia carente de cualquier roce, sentido o tacto, despertar por la mañana y olvidar lo soñado, esforzarte y sentir que el tiempo se pierde y olvidar dónde lo sentiste por última vez, si agachado en tu piedad o alzado escondido tras el arrepentimiento. Hoy no estabas y ni me dí cuenta.