Dónde quedó la luna
ahora que llegó la noche
robando el silencio a los párpados,
ahora que los fanales aúllan
vistiendo de camino las calles.
Tal vez en la rosaleda
a los pies del ángel caído,
donde todo sigue igual
a cómo quise dejarlo.
Casi podría componer una nana
deshojando las notas
que le sobran a la melancolía.
Huído de mí en el palacio
y sus paredes de cristal
los sueños se saben condenados
como peces en su encierro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario